"Sorprendentemente" el ciclismo urbano con casco es más peligroso, pues tanto uno mismo como sobre todo los conductores arriesgan más si llevas casco, y en ciudad, entre el tráfico, el riesgo no es un trompazo por una cuneta, sino un atropello o que te tiren y el que viene detrás te pase por encima.
"Sorprendentemente" es más efectivo ser mujer, o parecerlo, a la hora de conseguir que los conductores no te agredan, en parte porque suelen ser un subconjunto despreciable (en ambos sentidos) de ellos, y no las conductoras, quienes más agreden, aunque hay excepciones.
Aunque también es cierto que a las mujeres les pitan e increpan más en la calzada.
Yo prefiero que me piten a que me atropellen. Basándome en la hipótesis anterior sobre el perfil habitual de los agresores e increpadores, a los que no quieran que les piten, les recomendaría una "matrícula" grandota diciendo:
"Si te gusta mi culo pita" (para los que sean o aparenten ser hombre)
"Si eres un viejo verde pita" (para las que sean o aparenten ser mujer)
Suelo decir que la bici me proporciona muchas emociones.
El viernes la secuencia fue de lo más completo:
Sorpresa: al ir a recoger a mis hijos al colegio y descubrir que sus bicis no estaban en el aparcabicis en que las habíamos dejado por la mañana.
Vergüenza: al recordar que circunstancialmente las habíamos dejado amarradas (las dos) con una sola sirga de combinación, que ya exhibía un corte en la funda.
Miedo: al tomar consciencia de la insoportable vulnerabilidad del ser.
Aversión: al imaginar al ser (aparentemente) humano que se llevó dos bicicletas viejas de tamaño infantil, una de ellas con una cesta de fruta sobre un portabultos de tija de sillín para llevar la mochila.
Cólera: al recordar las horas que había empleado recientemente en asegurar dicho portabultos para que no se bajase o girase.
Tristeza: al comunicar la noticia a mis incrédulos hijos.
Amor: hacia esos hijos sobrecogidos por la pérdida de la bici con la que habían ido al colegio a diario durante tantos meses, con la que uno había ganado carreras, o de la que la otra estaba tan orgullosa por ser de segunda mano; amor hacia esos hijos que lo que preguntaron fue: "¿y cómo vamos a venir al cole el lunes?"
Alegría: esa misma tarde, al verlos tan contentos con sus nuevas bicis, tan estupendas como se merecen.
Como dije en una ocasión (que merece la pena recordar), con lo que te ahorras yendo en bici te sobra dinero para regalarlas (¿incluso quizás a unos pobres niños desconocidos?) y te puedes permitir ir a tu tienda de bicis favorita a por las bicis que necesites, prácticamente sin mirar el presupuesto. Dicho sea de paso, recientemente se me rajó una rueda del coche y tuve que cambiarle dos neumáticos, lo que me costó aproximadamente lo mismo que las dos bicis nuevas... y sendos candados en U de los buenos.
Las nuevas monturas son "de mayor", y de buena calidad (Orbea) para que soporten dignamente y durante mucho tiempo el amplio y exigente uso que se les va a dar. La de ella es de montaña con ruedas de 26" y cuadro "de dama" de talla 14. Y tendríais que ver a mi hijo de 12 años, y menos de metro y medio, sobre una híbrida con ruedas de 28" y cuadro también "de dama" de talla 19, que me valdría perfectamente a mí o a su madre, y que sorprendentemente le viene como hecha a medida, tal como él mismo descubrió nada más verla, fue un verdadero flechazo.
Alguien pensaría ponerle este nombre a las "bicicletadas" escolares (bueno, exactamente pensaría en ponerle "al cole en bici"), pero luego entró en razón y las llamó "Con bici al cole", que también podría leerse "ConBici al cole".
Una de esas tuvo lugar este sábado, con gran éxito de público y crítica. Aquí unas foticos:
Y el domingo disfrutamos de una nueva ruta por los alrededores de Zaragoza (de la serie "domingueros..."), esta vez hasta el galacho de La Cartuja por la margen izquierda, cruzar el Ebro, luego al de La Alfranca, y vuelta por las torres de Movera y el Gállego. Sólo pongo una foto, para que vea alguien que NO me salen movidas las fotos hechas pedaleando, al menos las que hago sereno. (Esto es una broma ligada con lo de alcohol en bici y con unos comentarios de una entrada anterior.)
(Diego, anda, haz clic sobre la foto para ampliarla ;)
Los gobiernos central y autonómicos intentan evitar la avalancha de ciclistas. Para eso van a malgastar el dinero de todos, un dinero que mejor podrían emplear en mejorar las ciudades y favorecer el uso de los vehículos con menos emisiones...
Lo podéis leer aquí, o aquí. (Y yo me apunto este último sitio en los eslabones encontrados.)
Ya tenía yo ganas de escribir esto: en Zaragoza hay "demasiados" ciclistas urbanos. Al menos demasiados para que sus necesidades de movilidad puedan ser atendidas por un servicio de alquiler (especialmente si éste resulta un poco torpe).
La noticia saltó a mediados de la semana, y las reacciones no se han hecho esperar:
El BiZi se ha demostrado muy buen "animador" (nada mejor para "engancharse" a la bici que poder probarla en condiciones reales), y también es muy útil para usos improvisados, sobre todo a contracorriente, pero está claro que si quieres hacer todos los días el mismo recorrido de ida y vuelta lo mejor es usar tu propia bici y poderla dejar seguramente aparcada cerca de tu destino.
Y dado que hay tan manifiesto deseo de los zaragozanos para usar las bicis, ahora es el momento de hacerles un hueco digno en la ciudad: pacificación del tráfico en el centro, carriles bici en avenidas y puentes con tráfico denso, campañas de des-dramatización del pedaleo en la calzada,... vamos, lo que los ciclistas urbanos, sobre todo los asociados y más comprometidos, llevan pidiendo consistentemente ni se sabe cuánto (aunque alguno no se entera, y se piensa que la bici la inventaron para la Expo, o algo así). Todo esto puede venir de la mano de la nueva ordenanza y del futuro plan director de la bicicleta en Zaragoza, a ver si nada se tuerce.
O vamos en bici, obamos en bici. Yes, we can. Ahora es el momento.
Recientemente leía que en la masa crítica interplanetaria algunas personas animaban y coreaban a los participantes calificándolos "hippies". Otros les increpaban más o menos con el mismo término. El asunto suscita reflexiones entre los ciclistas, a las que me apunto. Perdón si me sale largo, aunque como esto no lo lee prácticamente nadie, igual da...
(Tengo pendiente escribir sobre por qué escribir, motivado por ausencias temporales de bloggers amigos, reales o amenazadas, y por una reciente columna de Julio Ordovás que me gustó especialmente.)
A mí los hippies, y versiones más modernas de la misma conciencia, me parecen estupendos, y en muchísimos casos, detrás del empuje persistente en favor de la bici, están muchos de ellos. Aunque no lo reclamen ni lo busquen, esos idealistas sí merecen el agradecimiento de todos, incluso de las viejecitas que les increpan y que a la vez disfrutan de calles más tranquilas.
Pero es cierto que la bici pasará (ya está pasando, o ya ha pasado) a ser cosa de "gente corriente", y más vale, claro. Por lo tanto, sin renunciar a nosotros mismos, creo que debemos dar la imagen más integradora y más "invitadora" de que seamos capaces.
En la tele local, precisamente, sacaron el otro día un mini-reportaje sobre la bici en Zaragoza, y me sorprendió bastante, tanto el ya comentado interés que los medios están mostrando últimamente (a consecuencia de los hechos de incremento sustancial y evidente del número de bicis en las calles, todo hay que decirlo), como el enfoque que le dieron.
Parece ser que tenían la intención de transmitir que era muy difícil o imposible moverse en bici por el centro, o que era cosa de gente excepcional. Pero por lo visto el hombrecillo al que entrevistaban, que tiene unas pintas bastante corrientes, se empeño en que lo hicieran pedaleando continuamente por la calzada en el centro. Ciertamente sólo echo de menos que destacase más lo bien que ya se puede pedalear por las calles estrechas, donde tenemos preferencia de hecho, y nos la van a reconocer explícitamente en la nueva ordenanza, o que se quejase de que las estaciones de BiZi de alquiler mostradas en el reportaje estuviesen en medio de aceras concurridas, o que al explicar que en bici llegas antes a los sitios no argumentase el asunto del tiempo no-perdido para aparcar, o, sobre todo, que aparte de demostrarlo con el ejemplo dijese lo importante que es para la seguridad ocupar el centro del carril... Aunque tal vez sí lo dijo, pero no todo sale en el vídeo, no sé. Aquí os lo pongo (son sólo los primeros cuatro minutos, el resto son otros reportajes):
Y sigo explorando otras facetas del concepto "gente corriente". Ayer mi mejor amiga ciclista (la mejor ciclista entre mis amigas, mi mejor amiga entre las ciclistas) nos invitó a una cenica entrañable. ¿Cómo? Pues recorriendo unos 50 km en bici (el ya narrado ascenso al fondo del mar), por la tarde y noche, y luego sacando de sus alforjas modelo "Mary Poppins" unos tuppers con empanada y ensalada de tomate, una botella de buen vino, con fresas y una crema de orujo para terminar. Dimos buena cuenta de todo, en el parque de Cuarte, y regresamos. A mí esta forma de celebrar un cumpleaños no me parece nada corriente, de hecho creo que era la primera vez que hacía una excursión en bici de noche, o que cenaba de tupper en un parque. Pero, si digo la verdad, creo que si hay algún problema con que no sea corriente, lo tienen los demás por perdérselo, ya que hacer cosas así está al alcance de cualquiera, hace falta poco más que estar vivo.