Vale

Hace tiempo que "os debo" un final feliz para este blog, y ese final que os debo os lo voy a pagar. Ya sé que tarde, tanto que no creo que lo lea nadie, pero como veréis (o veríais, si alguno lo leyera) no podía ser antes.

El típico "final feliz" es una boda (con lo que no estoy muy de acuerdo, pero esa es otra historia), y lo que voy a contar son las bodas de plata con mi querida Rociclante, y el viaje de novios organizado en el que participamos.

Después de que un joven pretendiente le echase los tejos a mi Rociclante, y ésta se resistiese aferrando la tija al cuadro con obstinación, decidí renovar con ella mis votos, y sus mecanismos, que eran todavía los originales (unos 50Mm después, ya no se hacen bicis como las de antes...), y marchar a los Encuentros Cicloturistas de ConBici, que también celebra su XXV aniversario - al igual que el Colectivo Pedalea, la sección aragonesa de ConBici. Aquí tenéis una foto que le hice nada más empezar:

Quizás alguno se sorprenda, pero éste ha sido mi primer viaje cicloturista. Yo ya sabía que tenía un cicloturista dentro, sólo tenía que dejarlo salir. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, y para los que no habéis estado pero os gusta cicloturistear, podéis beneficiaros del libro de ruta para disfrutar de las tierras mayormente asturianas, con las siguientes variantes que nos recomendaron:
  • Subir al alto de la Farrapona desde Torrestío, antes de subir el puerto Ventana, y asomarse a los lagos de Saliencia.
  • Acercarse a visitar (preferiblemente con guía) el castro de Coaña, saliendo desde Navia y volviendo a la ruta por Meiro y Jarrio.
  • Completar el recorrido con la etapa "prólogo" desde León, que está entre los tracks oficiales, y una etapa "epílogo" desde Tapia de Casariego a la playa de las Catedrales pasando por Ribadeo, cuyo track he subido a wikiloc (que, por fin empecé a usarlo, incluído su pack de navegación para el móvil, muy recomendable).
Con ésta inicio una nueva "costumbre", la de practicar cicloturismo. Hay unas cuantas rutas por nuestra preciosa geografía, y múltiples eventos a los que prestar atención, y en los que uno se encuentra con almas gemelas y también con personas admirables.

Otro evento ciclista que cumplía un cuarto de siglo este año, y que me perdí, fue la Quebrantahuesos. Hubiera sido un buen año para hacerla, pero como no se puede retroceder el tiempo lo que hago es el propósito de participar el año que viene. Para eso tendré que ampliar la familia de bicis: a Rociclante (recién rejuvenecida, para el uso cotidiano y para viajes), RociclanTT (que vuelvo a sacar para revisitar las rutas de siempre y explorar otras nuevas), y Rociclan3 (que apenas uso desde que no tenemos que ir tres en un burro), estoy esperando añadir una joven y modesta Roadciclante, y con eso ya me planto, que es familia más que numerosa.

Y ya para terminar, ahora sí, recuerdo que partí movido por el propósito de "recoger ideas y experiencias, aventuras y desventuras de un valeroso hidalgo que pretende ayudar a abrirles paso a las bicis en nuestras ciudades y nuestras vidas". Mucho, pero mucho, ha cambiado en estos ocho años. Hace ocho, como hace veinticinco, los ciclistas urbanos éramos "cuatro gatos", pero ahora los desplazamientos diarios en bicicleta, o los bicifestantes cuando nos pretenden acorralar, se cuentan por miles. En Zaragoza todo indica que el nuevo gobierno municipal tendrá en cuenta la bici, tanto por razones prácticas como de fondo. Varios concejales usan la bici a diario, y no es difícil argumentar que la bicicleta, y en general la movilidad sostenible, juega un papel relevante en las líneas de participación ciudadana, prevención de la corrupción, y atención a la emergencia social, ejes de la nueva política.

Vale.


La gente corriente (o pedaleante) nunca muere

Este hombrecillo me suena... y parece que las cosas han cambiado mucho, y para muy bien, desde la última vez que lo vimos por aquí hace... ¡cuatro años!

Vean, vean, a partir del minuto 26.

Me dicen fuentes bien informadas que han cortado alguna cuña reivindicativa, alguna payasada (más) y el resultado del pique con el tranvía en Independencia (con clara victoria a favor de la bici), pero creo que les ha quedado bien majo. No sé si se animarán algún día a grabar la propuesta de echar una carrera al tranvía a lo largo de todo el recorrido, que sé por experiencia que puede ganar la bici. Les haría falta un helicóptero, o un dron (esto ya no es ciencia ficción).

El mazo de Perico

Perico Delgado, en su blog, intenta darle con él en la cabeza al ministro de milagros y la directora general de coches, pero no va a servirle de nada, ya que no llevan casco porque no lo necesitan, no tienen nada dentro del cráneo que merezca ser protegido.

Interesantes reflexiones todas, pero destaco un par:

  • ¿Cómo se come que digan que les preocupan las víctimas de accidentes de tráfico y a sus representantes no les reciben? (Igual sólo es la víctima de un accidente de tráfico con bici en la ciudad y sin casco que tuvo lesiones cerebrales, si es que existe, que lo dudo, no tanto como la veracidad de los milagros de la vírgen de Fátima, pero poco menos, la verdad.)
  • ¿Cómo se come que les preocupe evitar lesiones a los Españoles y no estén acorralando las manifestaciones taurinas populares?
¿Cómo se comen las ruedas de molino con las que nos quieren hacer comulgar estos meapilas?


Mejor defender la razón sobre el casco con (12) argumentos

No se puede explicar mejor: 12 argumentos en contra del casco obligatorio.

Y que conste que yo suelo llevar casco, porque no me cuesta nada dejarlo atado a mi bici, y algún día me puede ser útil, si (como me ha pasado hoy, y no es la primera vez) me enzarzo con algún energumotorizado que quiere que me suba a un "carril sugerido" en la acera y no ocupe el centro de "su" calzada - una calzada con limite de 30 km/h, señalizada con preferencia ciclista, incluso (es la única) con espacio de detención adelantado para las bicis en los semáforos. Porque yo sólo practico el "triatlón saludable" (nadar, bici, andar), soy inútil total para la lucha libre o el boxeo... así que si la cosa se pone fea tendría que liarme a cabezazos.

El imperio de la razón

Varios ayuntamientos (Zaragoza y Barcelona, por ejemplo) declaran unánimemente que no quieren la ley antibici (en forma de obligatoriedad del casco o arrinconamiento a la derecha). Los números cantan: lo que hace más seguro pedalear en la ciudad (y en la carretera) es el mayor número de ciclistas, y que se les respete. Esta película ¿tendrá final feliz?

El misterioso cas(c)o del desliz de la iResponsable de tráfico

La iResponsable de tráfico pide el uso de casco para evitar lesiones. Por un incomprensible desliz lo pide para los ciclistas, en lugar de los ocupantes de coches y autobuses, o para los peatones. En cualquier cas(c)o, caso de aprobarse, perdón, imponerse su capricho, España será pionera en Europa, probablemente para siempre (es decir, se quedará sola).

Lean, lean...

Vehículo preferente


Hala, ya podría el ministro del interior ponerse con esto en vez de dedicarse a proponer conventos mixtos con voto de follón!

Habrá que proponer otra marea? Amarilla? Todos con maillots amarillos pidiendo que nos dejen entrar en el siglo XXI? Qué pensará el ministro de este siglo? Igual le parece demasiado moderno, y el XX también... Pues volvamos al XIX, pero sólo en lo que a coches y bicis respecta, por favor!


Sin miedo

He visto pasar un par de aviones rumbo al paraíso por encima de mi cabeza. No pueden verme, aquí abajo, ni yo puedo subirme a ellos. Tendría que llegar primero a un aeropuerto, y no sé hacia dónde se encuentra, sin contar con que la bici sigue rota.

Se me ocurre de repente que igual puedo subirme a ella de todos modos. Me da miedo. Pero peor es quedarme aquí sentado otro día más, otra noche más. ¡Allá vamos y que sea lo que dios quiera! (Es un decir.)




Continuará (probablemente)

Siniestro total

Este verano, otra vez, como antaño, se me metió un palo en la rueda. Pero esta vez el trompazo ha sido mayúsculo. En algún momento la declaración de siniestro total parecía oportuna. Magullado y abatido contemplo mi bici y apenas la reconozco, ni siquiera parece una bici. No parece tener arreglo. Las horas pasan y sigo sentado frente a ella sin saber qué hacer. Empieza a oscurecer y hace frío. Trato de reparar provisionalmente el cuadro utilizando el palo, el dichoso palo, pero no funciona. Mejor lo quemo, me dará un poco de calor esta noche. Mañana será otro día.

(Continuará... O tal vez no.)

(Eso depende de que se me ocurra una buena continuación,
y un final, a ser posible feliz, para esta historia.
Se aceptan sugerencias.
Entre tanto, procuraré volver por aquí más a menudo que en estos últimos meses.)

Encontrar el camino

Saber por dónde tirar, qué puentes cruzar (y cuáles quemar), elegir la dirección en una encrucijada cuyos destinos se desconocen... es una de las cosas más difíciles en la vida.

Menos mal que si sólo se trata de encontrar el camino para ir en bici en Zaragoza de un sitio a otro, ya sea de forma rápida o de forma tranquila, tenemos el flamante servicio Bizitel.

(Podéis leer más en la noticia de El Heraldo.)

BroTonTerías


Ver BroTonTerías en un mapa más grande

En estos días de vacaciones me estoy reencontrando poco a poco con la bici de montaña. Varias mañanas salgo a pedalear entre 30 y 40 km con unos 1000 m de ascenso, en recorridos como el de la Y de Bujaruelo, mi favorito, la pista del Zebollar, con el perfil más uniforme que conozco y un gran panorama sobre el Ara y Ordesa desde su punto final, o un recorrido siguiendo el curso del Sorrosal, con algún tramo a pie, y también preciosas vistas. (Auto)Copiando la iniciativa de los Pétalos y las Sobrarbueltas, estos recorridos, y otros más que iré haciendo estos días, los voy a dejar en un mapa de “BroTonTerías”. Me proponía este año aumentar algo la Sobrarbuelta, que si la meteo acompaña espero hacer el sábado 20 (¿alguien se apunta?), pero después de estas primeras salidas creo que me conformaré con repetir el recorrido del año pasado, como mucho. Y es que no acabo de encontrarme… En alguna ocasión habré dicho ya que en estas lides llega un momento que no pedalean las piernas, ni siquiera los pulmones o el corazón, sino la mente. Contra lo que puede parecer, esto no significa que las piernas, o los pulmones y el corazón, ya no pueden más, pero la mente hace un milagro, cosa que supongo imposible, sino que quien se rinde (o no) es la mente. Pues bien, noto estos días que mi mente se rinde algo más fácilmente, y mueve mis dedos para engranar un piñón más grande, o incluso el plato pequeño, donde y cuando otras veces no lo hacía. Es como si tuviese un agujero por el que se me escapan las energías. Los más poéticos dirían que el agujero es en el corazón, que es donde se siente. Los más espirituales dirían que en el alma, pues no parece cosa del cuerpo. Sea lo que sea, siento que algo está roto, y ese sentimiento pesa más que una bici vieja o la cuesta más empinada. No sé si esta vez saldré de aquí pedaleando alegremente. Ojalá. Entre tanto seguiré algo ausente.

¡Dale la vuelta! (Ciclonudista 2011)

Ayer hubo tres convocatorias ciclistas. En la Quebrantahuesos, por segundo año consecutivo no pude participar por no salir agraciado en el sorteo. (El año que viene creo que iré directamente a los Puertos de Ribagorza). El paseo ciclista para visitar las plazas del casco histórico fue maravilloso. Empezaba en la antigua puerta principal de la Cesaraugusta Romana, al lado de su Puerta del Sol, siguiendo el "cardo", salía extramuros, atravesando la Plaza del Mercado, ahora cubierto, a la zona de huertas (de entonces), cruzaba al arrabal, volvía a entrar en la ciudad romana por el "decumano" y terminaba en el primer parque público de España, que luce su primera montaña rusa (el Parque Bruil). Un recorrido por las plazas que, desde siempre y ahora de nuevo, son un espacio donde se encuentran los ciudadanos con sus ideas. En cuanto a la tercera convocatoria...

Desde hace años cuando se convoca la marcha ciclonudista me atrae, por lo original y atinada (¡desnudos ante el tráfico! ¡qué gráfico!), a la vez que me resisto, por pudor. Y eso que tengo unos cuantos amigos asiduos que me animan todos los años a "destaparme".

Este año, otra amiga reticente se ha atrevido por primera vez, y no he podido evitar interrogarla. (Le he pedido permiso, pues por lo visto, por muy atrevidos que parezcan los ciclonudistas, para la mayoría - incluso para muchos de los asiduos - supone cierto estrés, y no se sienten del todo cómodos con la curiosidad de los "textiles", que serían como los muggles haciendo un paralelismo con el universo harrypotteriense.)
Me dice que es verdaderamente fácil, mucho más de lo que parece, que lo más difícil para ella ha sido decidirse a acudir. Una vez en Plaza España, todavía vestidas, ya todo ha ido rodado, nunca mejor dicho: un primer pedaleo en plan masa crítica con otras doscientas o trescientas personas ciclistas hasta un lugar no revelado, donde se han desvestido rápidamente todas a la vez, y de ahí a pedalear por Zaragoza ante la admiración general, con el cabreo aislado de algún conductor que se sentiría amenazado, a pesar de ir "armado" y ellas desnudas en sus bicis. ¡Qué estampa de no-violencia!
Me dice mi amiga que al principio le costaba hablar con otros ciclonudistas con los que coincidía momentaneamente en el paseo, pero enseguida también esa dificultad se ha esfumado, dejando sólo la sensación de libertad y de dignidad de quien reclama justicia en las calles sólo con su cuerpo y su bici, de quien supera sus miedos y se acepta como es, y la fantástica sensación de quien se siente parte de algo más grande que sí mismo, parte de un grupo, todos diferentes pero todos iguales.
Me ha dicho que, para ser sincera, esas sensaciones no era apenas diferentes de la que sentimos en las bicicletadas, masas críticas, paseos en grupo, etc. que frecuentamos. La única diferencia era que en este caso había (mucho) más público, que coreaba :-) y fotografiaba :-(
¡Ah! y que recorriendo desnuda las principales calles de Zaragoza, por las que transita a diario, formando parte de esa especie de orgía sin sexo, sentía cierto gustirrinín transgresor ;-)

Le he preguntado (retóricamente) si se había arrepentido de algo, a lo que me ha respondido con una expresión que yo uso muchas veces: casi siempre te arrepientes de lo que no haces, casi nunca por lo que haces. Me parece que tiene mucha razón. Me temo que la próxima me va a costar todavía más perdermela... Miro el vídeo y me pregunto ¿por qué no, también, yo?



Cuando debato sobre la ciclonudista con algunos de los habituales, y les pregunto si no va perdiendo fuerza esta reivindicación por "demasiado vista", invariablemente señalan que no, que de una protesta ejemplar, desvergonzada y específica, se ha metamorfoseado en una forma de celebración+reivindicación con mucho recorrido y muchas aplicaciones. Por ejemplo, este año, junto con el espacio para las bicis en las calles, reclamaban, incluso con mayor prioridad, espacio para las personas en nuestras sociedades. Personas desnudas que se encuentran abandonadas en las garras del monstruo-dinero. Personas de a pie (o en bici) a quienes sus representantes políticos deberían defender. Esos políticos que exhiben su corrupción y cobardía de forma vergonzosa, cuando deberían plantarse dignos y valientes (quizás desnudos) ante los ejecutivos del mal.
Como decía el lema: ¡Dale la vuelta!

Lágrimas y sonrisas

Me gustan especialmente las películas que me emocionan. Acabo de ver una que lo ha conseguido. La pongo, que son menos de cinco minutillos, pero antes destaco una frase:
"... y la tendencia es que, como en otros países, la bicicleta no sea un medio de transporte alternativo, sino uno preferente"

Esto, dicho por la DGT, nada menos. ¡No he podido reprimir unas lagrimicas!




La pregunta es cómo hacer para conseguir que 2020 haya un millón de ciclistas más, como pronostican...

Aquí os dejo con la respuesta:



(A la vista del video, y contando jóvenes ciclistas sonrientes, un millón de nuevos ciclistas de aquí a 2020 me parecen pocos.)

Ya estoy de vuelta...

Después de tres meses sin subirme a RociclanTT por un cúmulo de circunstancias adversas, hoy he salido a hacer un pequeño y suave recorrido de "reencuentro". Temía dificultades, pues arrastraba una lesión en el gemelo (no de la bici) y sólo había practicado el pedaleo cotidiano, pero me he encontrado relativamente bien, y muy a gusto de encontrarme de nuevo en las pistas, contemplando paisajes enormes y dejándome invadir por la primavera-casi-verano (tanto es así que el sol me ha "tatuado" un maillot blancucho sobre fondo rojo).

El recorrido es parte de un "pétalo" que me gustaría que llegase hasta la Puntaza y desde ahí bajase a Remolinos y volviese por la margen derecha del Ebro, coincidiendo en parte con el "pétalo" de la Ribera Alta. Pero mientras me pienso por dónde hacerlo, lo dejo ya como sugerencia. Se puede llegar sólo hasta la atalaya que hay a la altura de Sobradiel, que es por donde hemos bajado el escarpe, pero me parece muy recomendable prolongar la ruta hasta el Castelar, frente a Torres de Berrellén, como hemos hecho hoy. Ojalá hubiesemos podido bajar y cruzar el río en la barcaza, en lugar de tener que volver hasta la atalaya por el mismo camino...

Una advertencia sobre los recorridos por la estepa norte: muchos discurren por terrenos usurpados para jugar a las guerras con nuestros impuestos, así que abstenerse de recorrerlos cuando estén pegando tiros y tirando bombas. Entiendo que el resto del tiempo podemos pasar (de hecho nos hemos cruzado a unos cuantos grupos de ciclistas hoy, y siempre los hay en esa zona, aprovechando que el vallado es muy deficiente).


Ver Petalos en un mapa más grande

(Las fotos, excepto el panorama desde el escarpe del Castelar, son recicladas de otras veces.)

¡Buen viaje, papá!

Dedicado a quien me enseñó buena parte de ser quien soy.
Y también me enseñó a montar en bici.

Ha llegado la hora de despedirnos definitivamente, aunque hace tanto que partiste en este último viaje que apenas el paso que acabas de dar se ha dejado sentir. Una vez más has conseguido mantener la discreción, la compostura y la dignidad, valores que te han caracterizado siempre junto con la honradez, el carácter luchador y la valentía. Hasta el final, de forma apenas consciente y sin palabras, has pretendido cumplir con quienes se acercaban a acompañarte, con un amago de sonrisa, apretando sus manos, o sólo con la mirada. Todos saben que agradeces el cariño recibido, y nosotros reiteramos aquí tu agradecimiento. Puedes descansar en paz.

En este momento dejamos de verte consumido por la cruel enfermedad, y vuelves a ser, para siempre, el mejor Julio que hemos conocido cada uno de nosotros. Para tus hijos vuelves a ser quien nos sentaba en sus rodillas para ver los Picapiedras después de volver del trabajo, quien nos acompañaba con frío o calor a los partidos, nos arrancaba los dientes de leche con tirón decidido y certero, que es como menos duele, nos enseñaba a montar en bici o a nadar, nos daba clases de inglés, y nos llevaba al campo y a la playa. Quien esperaba de nosotros lo mejor y se sentía orgulloso de nuestros logros. Tus nietos te recuerdan juguetón, y se sienten reconfortados por tu mirada amorosa, tu admiración complacida. Para tus amigos vuelves a los paseos y las tertulias tomando un café, y de nuevo saben que pueden contar contigo para que les eches esa mano atenta que en algún momento difícil necesitan. Eres el compañero de trabajo que sabe sacar lo mejor de cada uno dando ejemplo de dedicación y convicción. Te reencuentras con tus familiares alrededor de la mesa. Eres el hermano pequeño, el primo, el amigo a quien se quiere con devoción, tal vez sin saber muy bien por qué, pero sin asomo de duda.

Para la mujer de tu vida apareces de nuevo en Teruel, desde la fascinante Barcelona, para comprometerte con ella y no apartarte jamás de su lado. Es ella quien se ha entregado más a fondo a la grave tarea de aliviarte. Es a ella a quien en este momento debemos aliviar entre todos, para que pueda aprender a echarte de menos felizmente.

Te dejamos con una de tus músicas favoritas, que a menudo sonaba en nuestros viajes familiares, para que te acompañe en este, y te transporte a tus Minas de Libros natal bajo un profundo cielo estrellado, al Teruel de tu juventud y de los periódicos reencuentros, a los pinares y callejuelas del Albarracín amado, a la Barcelona de tu independencia y progreso vital, a la Zaragoza de tu madurez y descanso, al vivificante Pirineo, a las plácidas tardes en Peñíscola... a los campos verdes besados por el sol y más allá de las blancas nubes y el cielo azul.


Recuerdos de un buen viaje

La movilidad urbana que viene

Ayer el Heraldo publicó un artículo de opinión que comparto tanto, que lo mejor que puedo hacer es compartirlo aquí (copiándolo con santa paciencia, ya que el Heraldo no lo ha sacado en la versión digial en abierto). He disfrutado leyendo esta declaración de principios (y fines), espero que también vosotros lo hagáis.

Desde los años ’60, nuestro país ha pasado de considerar el coche particular como un símbolo de independencia y status a depender de él de una manera extrema. La expansión de la ciudad española se ha planificado por y para los coches, y su estructura fuerza, en muchas ocasiones, su utilización. Los centros urbanos han quedado atrapados, y han sido violentados para facilitar la penetración forzada de un elemento para el que no estaban previstos. La capacidad de flujo y estacionamiento de vehículos ha quedado desbordada, creando un problema que tiene difícil o nula solución.

La engañosa impresión de que el coche particular es la primera alternativa de transporte, cuando no la imprescindible, ha perjudicado además al transporte público en general. En un arranque de modernidad, España renunció a los tranvías, cuando en muchas ciudades europeas el tranvía sigue siendo un elemento clave en la movilidad, y cedió una gran parte del espacio ciudadano al coche. La crisis energética de los ’70 puso a Europa en alerta y en pedales, pero España estaba entonces agazapada tras los Pirineos, y bajo el sueño de un utilitario para cada familia.

Frecuentemente usado de manera individual, el coche precisa de un espacio desproporcionado para desplazarse y estacionarse. Estas necesidades de espacio, junto a la contaminación que produce, escalan mal con el crecimiento de las ciudades. Pensado y vendido para alcanzar grandes velocidades, el coche en ciudad se deplaza a una media ridícula para semejante máquina, puede pasar más tiempo parado que en movimiento, y consume y contamina prohibitivamente al no estar diseñado para ese uso. Está demostrado que este coche particular es poco eficaz en desplazamientos urbanos de menos de 7 km. Además convive mal con el peatón, porque proporciona una visibilidad muy reducida y sensación de aislamiento, y aunque la impresión cuando se conduce a 50 km/h es de ir muy despacio, en un impacto a esa velocidad el 45% de los peatones muere, y sólo un 5% sale ileso. A 65 km/h nadie sale ileso y un 85% de las víctimas perece.

Hacer que las ciudades crezcan vivibles, disminuir la costosa factura familiar y estatal del petróleo, o reducir las emisiones, son algunos de los motivos por los que los países occidentales apuestan por nuevas políticas de movilidad urbana. En todas ellas, el coche cede espacio y protagonismo a peatones, transporte público y bicicletas. El reequilibrio entre estos elementos hace más importante que nunca una buena educación vial.

Basada en el respeto mutuo y el sentido común, la educación vial puede formularse en tres principios: que peatones, ciclistas y automovilistas han de estar pendientes los unos de los otros; que ante cualquier ambigüedad, la seguridad del peatón prima sobre los otros dos, y la del ciclista sobre el automóvil; y finalmente que ninguno de los tres, bajo ningún concepto ni en virtud de ningún derecho, puede poner deliberadamente en peligro la integridad de los otros. Las regulaciones e infraestructuras son desde luego necesarias, pero son los principios anteriores, basados en la responsabilidad individual, los únicos que pueden realmente vertebrar una movilidad urbana sostenible.

Así por ejemplo un sano sentido común dicta que no hay inconveniente en que una bici circule por una zona peatonal amplia y despejada. Pero la misma zona puede ser un desierto peatonal a unas horas, y estar concurrida en otras. Como peatones seguimos a veces trayectorias erráticas. Un niño puede salir disparado corriendo o con una bicicleta por cualquier esquina. Es el ciclista quien debe adecuarse a las circustancias, adaptarse a la velocidad del peatón, detenerse o bajarse de la bici en un momento dado. La Ordenanza municipal zaragozana establece unos términos razonables, pero sólo la prudencia ciclista y la comprensión del peatón pueden evitar los conflictos. Es la conducta temeraria de algunos ciclistas, y la falta de tolerancia de algunos peatones, la que convierte en protagonista al conflicto peatón-bici cuando el auténtico conflicto es la planificación y regulación urbanas en función del automóvil. En el escenario de la calzada, la actual normativa ya contempla que el ciclista puede y debe circular por el medio del carril, y que no se puede adelantar a un vehículo de dos ruedas por su mismo carril. El ciclista debe ser consciente de por dónde circula, y el automovilista de que ninguna norma puede hacer peligrar al más débil. Ninguna ordenanza puede capturar todos los aspectos. La educación vial, sí. El Cycle Safety Action Plan del Ayuntamiento de Londres ha dado al respecto con un apartado importante: la implicación de los profesionales del transporte urbano en la educación y seguridad vial.

Fomentar el uso de la bici implica facilitar que ésta sea un medio seguro y eficaz de movilidad urbana. Para ello las políticas de movilidad han de centrarse en la continuidad y seguridad de las rutas ciclables urbanas y en campañas eficaces de educación vial, antes que en infraestructuras determinadas. Una ruta ciclable puede constar de diferentes elementos (calzada, vía ciclista, transporte público intermodal, zona de tránsito compartido) y tiene que estar dotada de aparcamientos seguros para las bicis y disuasorios para los coches.

El lugar más apropiado para la bici es la calzada bien señalizada, con zonas de espera adelantadas, carriles de giro y otros elementos para facilitar la circulación ciclista. Sin embargo, en ausencia todavía de estos elementos y de una educación vial adecuada, vías ciclistas segregadas tales como los carriles bici convienen en determinadas zonas, y contribuyen a que más personas se sientan con la confianza suficiente para usar la bicicleta como transporte. En todo caso, estas vías ciclistas no deben robar espacio al peatón, sino al coche. Zonas 30, calles pacificadas, etc., son elementos clave, de menor coste que los carriles, que no sólo contribuyen a la accesibilidad y continuidad de las rutas ciclables, sino a la seguridad del peatón y la habitabilidad de la ciudad. Las rutas inseguras, discontinuas, o con rodeos innecesarios, acaban añadiendo costosas infraestructuras al elenco municipal de relictos inconexos e inútiles de lo que pudo haber sido y no fué.

Vivimos un momento singular porque el uso de la bicicleta para desplazamientos urbanos está incrementándose como nunca en Zaragoza, y los temas de movilidad preocupan y ocupan en nuestro país. El Plan Director de la Bicicleta recoge bien aspectos como los que hemos expuesto y que forman parte del patrimonio de experiencia en movilidad de muchas ciudades. Está consensuado y aprobado, y sólo queda esperar que se despliegue dando importancia a lo que más la tiene: la continuidad y seguridad de las rutas ciclistas, y la educación vial. La nueva geografía zaragozana, con grandes barrios satélites, reclama, además, un sistema intermodal de transporte público. Con una referencia así, con una amplia participación tanto de ciudadanos como de expertos, y con un amplio catálogo de soluciones óptimas y de bajo o moderado coste, no resultan de recibo decisiones como, por ejemplo, la tomada para el carril-bici que acompaña al trazado del tranvía a la altura de la Romareda. Es difícilmente comprensible que, abogando por los intereses de todos, se definan autocráticamente actuaciones pésimas que no satisfacen a nadie. Ni el hecho de que Zaragoza sea un referente nacional, ni los éxitos conseguidos, son una patente de corso para que los responsables últimos en tomar las decisiones conviertan continuamente propuestas sensatas en actuaciones estólidas. La polémica es buena. El malestar de la ciudadanía - peatones, ciclistas, conductores, y generalmente las tres cosas a la vez - no lo es.

Invitamos a comprobar cualquier día que desplazarse al trabajo o a un recado en bicicleta es una experiencia tan positiva que engancha. No todos ni siempre podemos renunciar al coche. Pero si lo hiciéramos cuando fuese posible, todos saldríamos beneficiados.

¡Por fin! (bueno, casi)

Nueve meses más tarde (como un embarazo, y después de muchos más meses de tira y afloja):


(aunque aún no tiene toda su funcionalidad operativa, en un par de añitos más igual...)

Ride The City

En alguna otra entrada, que mi pereza cotidiana me impide rebuscar para auto-enlazar, he hablado de mapas para encontrar el mejor recorrido en bici.

Esta semana he visto uno "nuevo", al menos nuevo en cubrir algunas ciudades españolas, en particular Zaragoza: Ride The City (la versión en español de este artículo de presentación debe de estar traducida automáticamente, es un horror, por eso enlazo la original). Lo he probado con algunas rutas que hago, pidiéndole que me de el recorrido más seguro, un recorrido seguro, o el más directo, y en varios casos ha clavado mis opciones... Muy recomendable. Además es colaborativo. Menos mal que no me puse a hacer cosas de estas cuando se me ocurrió... en este caso, mejor "que inventen ellos" (que son más listos).

Añado el enlace a la sección de BiciGoza, junto con otro al nuevo blog de "Con Bici al Cole".