El misterioso cas(c)o del desliz de la iResponsable de tráfico

La iResponsable de tráfico pide el uso de casco para evitar lesiones. Por un incomprensible desliz lo pide para los ciclistas, en lugar de los ocupantes de coches y autobuses, o para los peatones. En cualquier cas(c)o, caso de aprobarse, perdón, imponerse su capricho, España será pionera en Europa, probablemente para siempre (es decir, se quedará sola).

Lean, lean...

Vehículo preferente


Hala, ya podría el ministro del interior ponerse con esto en vez de dedicarse a proponer conventos mixtos con voto de follón!

Habrá que proponer otra marea? Amarilla? Todos con maillots amarillos pidiendo que nos dejen entrar en el siglo XXI? Qué pensará el ministro de este siglo? Igual le parece demasiado moderno, y el XX también... Pues volvamos al XIX, pero sólo en lo que a coches y bicis respecta, por favor!


Sin miedo

He visto pasar un par de aviones rumbo al paraíso por encima de mi cabeza. No pueden verme, aquí abajo, ni yo puedo subirme a ellos. Tendría que llegar primero a un aeropuerto, y no sé hacia dónde se encuentra, sin contar con que la bici sigue rota.

Se me ocurre de repente que igual puedo subirme a ella de todos modos. Me da miedo. Pero peor es quedarme aquí sentado otro día más, otra noche más. ¡Allá vamos y que sea lo que dios quiera! (Es un decir.)




Continuará (probablemente)

Siniestro total

Este verano, otra vez, como antaño, se me metió un palo en la rueda. Pero esta vez el trompazo ha sido mayúsculo. En algún momento la declaración de siniestro total parecía oportuna. Magullado y abatido contemplo mi bici y apenas la reconozco, ni siquiera parece una bici. No parece tener arreglo. Las horas pasan y sigo sentado frente a ella sin saber qué hacer. Empieza a oscurecer y hace frío. Trato de reparar provisionalmente el cuadro utilizando el palo, el dichoso palo, pero no funciona. Mejor lo quemo, me dará un poco de calor esta noche. Mañana será otro día.

(Continuará... O tal vez no.)

(Eso depende de que se me ocurra una buena continuación,
y un final, a ser posible feliz, para esta historia.
Se aceptan sugerencias.
Entre tanto, procuraré volver por aquí más a menudo que en estos últimos meses.)

Encontrar el camino

Saber por dónde tirar, qué puentes cruzar (y cuáles quemar), elegir la dirección en una encrucijada cuyos destinos se desconocen... es una de las cosas más difíciles en la vida.

Menos mal que si sólo se trata de encontrar el camino para ir en bici en Zaragoza de un sitio a otro, ya sea de forma rápida o de forma tranquila, tenemos el flamante servicio Bizitel.

(Podéis leer más en la noticia de El Heraldo.)

BroTonTerías


Ver BroTonTerías en un mapa más grande

En estos días de vacaciones me estoy reencontrando poco a poco con la bici de montaña. Varias mañanas salgo a pedalear entre 30 y 40 km con unos 1000 m de ascenso, en recorridos como el de la Y de Bujaruelo, mi favorito, la pista del Zebollar, con el perfil más uniforme que conozco y un gran panorama sobre el Ara y Ordesa desde su punto final, o un recorrido siguiendo el curso del Sorrosal, con algún tramo a pie, y también preciosas vistas. (Auto)Copiando la iniciativa de los Pétalos y las Sobrarbueltas, estos recorridos, y otros más que iré haciendo estos días, los voy a dejar en un mapa de “BroTonTerías”. Me proponía este año aumentar algo la Sobrarbuelta, que si la meteo acompaña espero hacer el sábado 20 (¿alguien se apunta?), pero después de estas primeras salidas creo que me conformaré con repetir el recorrido del año pasado, como mucho. Y es que no acabo de encontrarme… En alguna ocasión habré dicho ya que en estas lides llega un momento que no pedalean las piernas, ni siquiera los pulmones o el corazón, sino la mente. Contra lo que puede parecer, esto no significa que las piernas, o los pulmones y el corazón, ya no pueden más, pero la mente hace un milagro, cosa que supongo imposible, sino que quien se rinde (o no) es la mente. Pues bien, noto estos días que mi mente se rinde algo más fácilmente, y mueve mis dedos para engranar un piñón más grande, o incluso el plato pequeño, donde y cuando otras veces no lo hacía. Es como si tuviese un agujero por el que se me escapan las energías. Los más poéticos dirían que el agujero es en el corazón, que es donde se siente. Los más espirituales dirían que en el alma, pues no parece cosa del cuerpo. Sea lo que sea, siento que algo está roto, y ese sentimiento pesa más que una bici vieja o la cuesta más empinada. No sé si esta vez saldré de aquí pedaleando alegremente. Ojalá. Entre tanto seguiré algo ausente.

¡Dale la vuelta! (Ciclonudista 2011)

Ayer hubo tres convocatorias ciclistas. En la Quebrantahuesos, por segundo año consecutivo no pude participar por no salir agraciado en el sorteo. (El año que viene creo que iré directamente a los Puertos de Ribagorza). El paseo ciclista para visitar las plazas del casco histórico fue maravilloso. Empezaba en la antigua puerta principal de la Cesaraugusta Romana, al lado de su Puerta del Sol, siguiendo el "cardo", salía extramuros, atravesando la Plaza del Mercado, ahora cubierto, a la zona de huertas (de entonces), cruzaba al arrabal, volvía a entrar en la ciudad romana por el "decumano" y terminaba en el primer parque público de España, que luce su primera montaña rusa (el Parque Bruil). Un recorrido por las plazas que, desde siempre y ahora de nuevo, son un espacio donde se encuentran los ciudadanos con sus ideas. En cuanto a la tercera convocatoria...

Desde hace años cuando se convoca la marcha ciclonudista me atrae, por lo original y atinada (¡desnudos ante el tráfico! ¡qué gráfico!), a la vez que me resisto, por pudor. Y eso que tengo unos cuantos amigos asiduos que me animan todos los años a "destaparme".

Este año, otra amiga reticente se ha atrevido por primera vez, y no he podido evitar interrogarla. (Le he pedido permiso, pues por lo visto, por muy atrevidos que parezcan los ciclonudistas, para la mayoría - incluso para muchos de los asiduos - supone cierto estrés, y no se sienten del todo cómodos con la curiosidad de los "textiles", que serían como los muggles haciendo un paralelismo con el universo harrypotteriense.)
Me dice que es verdaderamente fácil, mucho más de lo que parece, que lo más difícil para ella ha sido decidirse a acudir. Una vez en Plaza España, todavía vestidas, ya todo ha ido rodado, nunca mejor dicho: un primer pedaleo en plan masa crítica con otras doscientas o trescientas personas ciclistas hasta un lugar no revelado, donde se han desvestido rápidamente todas a la vez, y de ahí a pedalear por Zaragoza ante la admiración general, con el cabreo aislado de algún conductor que se sentiría amenazado, a pesar de ir "armado" y ellas desnudas en sus bicis. ¡Qué estampa de no-violencia!
Me dice mi amiga que al principio le costaba hablar con otros ciclonudistas con los que coincidía momentaneamente en el paseo, pero enseguida también esa dificultad se ha esfumado, dejando sólo la sensación de libertad y de dignidad de quien reclama justicia en las calles sólo con su cuerpo y su bici, de quien supera sus miedos y se acepta como es, y la fantástica sensación de quien se siente parte de algo más grande que sí mismo, parte de un grupo, todos diferentes pero todos iguales.
Me ha dicho que, para ser sincera, esas sensaciones no era apenas diferentes de la que sentimos en las bicicletadas, masas críticas, paseos en grupo, etc. que frecuentamos. La única diferencia era que en este caso había (mucho) más público, que coreaba :-) y fotografiaba :-(
¡Ah! y que recorriendo desnuda las principales calles de Zaragoza, por las que transita a diario, formando parte de esa especie de orgía sin sexo, sentía cierto gustirrinín transgresor ;-)

Le he preguntado (retóricamente) si se había arrepentido de algo, a lo que me ha respondido con una expresión que yo uso muchas veces: casi siempre te arrepientes de lo que no haces, casi nunca por lo que haces. Me parece que tiene mucha razón. Me temo que la próxima me va a costar todavía más perdermela... Miro el vídeo y me pregunto ¿por qué no, también, yo?



Cuando debato sobre la ciclonudista con algunos de los habituales, y les pregunto si no va perdiendo fuerza esta reivindicación por "demasiado vista", invariablemente señalan que no, que de una protesta ejemplar, desvergonzada y específica, se ha metamorfoseado en una forma de celebración+reivindicación con mucho recorrido y muchas aplicaciones. Por ejemplo, este año, junto con el espacio para las bicis en las calles, reclamaban, incluso con mayor prioridad, espacio para las personas en nuestras sociedades. Personas desnudas que se encuentran abandonadas en las garras del monstruo-dinero. Personas de a pie (o en bici) a quienes sus representantes políticos deberían defender. Esos políticos que exhiben su corrupción y cobardía de forma vergonzosa, cuando deberían plantarse dignos y valientes (quizás desnudos) ante los ejecutivos del mal.
Como decía el lema: ¡Dale la vuelta!