Vuelta a empezar

Dos años después he vuelto al lugar donde tomé la foto de la cabecera, que he repetido:


Como véis, este año había mucha más nieve, de hecho la pista por la que suelo subir en bici estaba bajo palmos de nieve, en los que nosotros abrimos huella en esta ocasión (¡qué gozada!):


El destino de la excursión es el mirador de Ziarrazils, sobre Ordesa, en el Meridiano Cero (seguramente el punto más hermoso de todo el Meridiano, opino), que estaba repleto de nieve hasta el borde, mucho cuidadito en la bajada por las escaleras, no vayamos a dar el gran salto...


El punto de partida, de esta y otras excuriones fantásticas, y lugar ideal para tirarse con el trineo, es Cuello Arenas y Plano Tripals, también conocido con el engañoso nombre de "Pistas de Esquí de Fondo de Fanlo". Hace años que aquí sólo se esquía de travesía, o se anda con raquetas. Este año igual se puede hacer fondo algún día, pero no es seguro. En cualquier caso el sitio es muy recomendable, aunque con una accesibilidad... digamos que incierta.

Fuimos los últimos en marcharnos (en todo el día no subieron más de veinte coches). La luz que nos despidió era mágica:


Aparte de esta salida, que hicimos el día 4, estas vacaciones no ha habido ni bici ni más excursiones. Algo de trabajo, y mucha lectura. Me he terminado un libro que leía a intervalos sobre la historia de un descubrimiento científico (devenido recientemente, aunque quizás demasiado tarde, en fenómeno social): "El Calentamiento Global" de Spencer Weart. Y también me he terminado la trilogía de El Éxodo de los Gnomos, de Terry Pratchett, literatura supuestamente juvenil. Reconozco que puede ser un poco para frikies (no tanto, ni de lejos, como su saga del Mundodisco), pero la primera parte, Camioneros, es uno de los mejores libros que he leído. Dicen que las segundas partes ... Esta se llama Cavadores. Sin embargo la tercera, La Nave, que es la que he leído estos días, vuelve a estar a buen nivel.

Y aquí tenemos otro año recién inaugurado... ¡Que lo disfrutemos!

7 comentarios:

  1. Anónimo8.1.09

    Precioso.Bluetomate

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  2. Qué gozada. Eso sí, me ha entrado un frío viendo esas fotos...

    Saludos.

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  3. uyyys que chulada de fotos!! es precioso. nosotros estuvimos en somport que esta un poquico mas,ejem, urbanizado que esto. nuestra excursion fue tambien muy bonita, aunque espero algun dia conocer esto que nos enseñas.
    un beso friki y feliz feliz año

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  4. grrr qué envidia
    bonita luz en la última, parece de puesta de sol, pero claro, imposible que el sol se ponga por el norte... (al menos en este paralelo)

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  5. Gracias a todos por los comentarios. Lo cierto es que no hacia nada de frío, salvo cuando soplaba el viento, en algunos momentos aislados. Tampoco hacía el calor que uno puede suponer con ese solazo y la nieve tan blanca, y que en otras fechas te puede carbonizar las orejas si no te las proteges a conciencia...

    La vista de la última foto es hacia el Este, así que el sol estaba detrás de mí, ya completamente oculto.

    En cuanto a Somport, a mí me encanta ese sitio, estuve el año pasado un par de veces con el club alpino universitario, y espero repetir este año. Sí que está más urbanizado, pero ya firmaría yo con que todas las pistas de esquí fuesen así de poco impactantes; a poco que te alejas de la estación te quedas en una relativa soledad, aunque cómoda y segura.

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  6. acabo de leer tu crónica, y aun estoy andando por la nieve.
    esos momentos de soledad y paisaje nevado son indescriptibles. Cuando estas ahí, ya sabes que estás viviendo un momento memorable del todo. ¿a que si?

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  7. Pues sí, Cucumber, así es. Y el remedio para cuando ya no es tanta novedad (que es lo que me pasa a mí, que soy un poco "rutinas") es llevar a otras personas queridas que no han estado, y disfrutar con su gozo. Cuando llego a Cuello Gordo (cerca de este sitio, en 2008 estuve tres veces) y de repente se abre la vista de Ordesa, yo aún siento un escalofrío, pero lo que me encanta, lo que se me queda grabado, es la expresión de quienes lo descubren por vez primera... y cuando lo recordamos después reiteradamente.

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